En México, disminuir en apenas 10% el desperdicio de alimentos podría representar un ahorro de hasta 4 billones de litros de agua al año, en un contexto donde el país enfrenta crecientes niveles de estrés hídrico.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y la Secretaría de Agricultura, cada año se desperdician 20.4 millones de toneladas de comida, equivalente al 34% de la producción nacional. Para generarlos, se utilizan más de 40 billones de litros de agua, según estimaciones basadas en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
Impacto ambiental y climático
El problema es especialmente crítico si se considera que entre el 35% y 45% del territorio nacional enfrenta estrés hídrico, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua.
Además, el desperdicio de alimentos también contribuye al cambio climático, ya que representa entre el 8% y 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Un problema de eficiencia
Especialistas señalan que gran parte del desperdicio ocurre en etapas cercanas al consumidor, como supermercados y restaurantes, donde la falta de control sobre excedentes provoca que alimentos en buen estado sean descartados.
Reducir estas pérdidas no solo ayudaría al medio ambiente, sino que también mejoraría el uso de recursos clave como el agua, posicionando la gestión de excedentes como una solución inmediata ante la crisis hídrica.





