Lo sucedido en Coahuila no es cosa menor, el PRI arrasó en las elecciones para diputados y de los 21 legisladores, el tricolor se quedó con 16 curules.
¿Qué significa esto? Que el PRI no necesita cabildear con ninguna otra bancada para cambiar una ley o realizar modificaciones, pues cuenta con más de las dos terceras partes de los votos necesarios.
Pero la cercanía con Nuevo León, donde operadores priistas trabajan para ambos estados, le hizo brillar los ojos a José Luis Garza Ochoa, presidente del partido en la entidad, donde la añoranza es recuperar el estado.
Se imaginan que el PRI pudiera hacer y deshacer sin importar la postura de los demás partidos, como ocurrió durante muchos años.
Aunque aún no definen si competirán en alianza o no, lo que sí tienen claro es quién sería su carta fuerte: Adrián de la Garza.
¿Será suficiente la inercia del triunfo priista en Coahuila para que el partido recupere la silla en Palacio de Cantera? ¿Necesitarán una alianza? ¿Habrá negociaciones políticas de por medio? ¿Qué irá a pasar?





