La ciencia está más cerca de lo que imaginamos
Hay algo especial en los espacios donde la curiosidad no tiene edad, aquellos lugares donde niñas y niños pueden hacer preguntas y experimentar, mientras las familias también descubren que la ciencia puede ser mucho más cercana de lo que imaginaban. Eso fue parte de lo que se vivió el pasado 3 de octubre en la tercera edición de Sábado de Ciencia, celebrada en el Museo Horno 3, gracias a la colaboración entre la Universidad Autónoma de Nuevo León y este recinto emblemático de nuestra historia industrial.
De las 10:00 de la mañana a las 6:00 de la tarde, las familias pudieron recorrer libremente las distintas estaciones, participar en talleres y acercarse a disciplinas como la astronomía, biología, química, robótica, paleontología, física, medicina, ingeniería y humanidades. La dinámica permitió que cada visitante organizara su propio recorrido y coleccionara sellos para el pasaporte que ofrecían de recompensa obtener un boleto para visitar el museo en una próxima ocasión.
La respuesta resultó extraordinaria, 2,103 personas, 678 familias y 73 actividades formaron parte de esta jornada dedicada a compartir el conocimiento. Entre las experiencias hubo talleres de RCP, talleres de programación con inteligencia artificial, así como construcción de prototipos en 3D. Cada estación ofrecía una manera distinta de acercarse a la ciencia, demostrando que aprender no tiene por qué limitarse a un salón de clases ni a las páginas de un libro.
Entre todas estas posibilidades, las Ciencias de la Tierra también tuvieron su espacio. El doctor Juan Alonso Ramírez Fernández presentó la charla “¿Se acerca una nueva extinción masiva? Una mirada desde la Geología”, una invitación a mirar la historia de nuestro planeta desde las evidencias que guardan las rocas, fósiles y las extinciones han ocurrido a lo largo del tiempo geológico.
Cuando hablamos de extinciones masivas, pensamos en acontecimientos que cambiaron para siempre la historia de la vida, como la desaparición de los dinosaurios hace aproximadamente 66 millones de años. Sin embargo, detrás de estos episodios existen procesos geológicos que podemos investigar y reconstruir, tales como el cambio climático, la actividad volcánica, transformaciones en los océanos y otros fenómenos que dejaron huellas en el registro geológico.
Estudiar estas evidencias nos ayuda a comprender cómo ha cambiado la Tierra y por qué conocer su pasado es fundamental para reflexionar sobre el presente. Esta charla incitó a la audiencia a participar y ser parte de la conferencia; la pregunta sobre una posible nueva extinción masiva despertó la curiosidad e invitó a reconocer los cambios que enfrenta la biodiversidad y la importancia de estudiar nuestro planeta con una mirada científica.
Una de las cosas que más disfruto de las actividades de divulgación es justamente tener la oportunidad de compartir preguntas que quizá nunca nos habíamos planteado o que pensamos, pero no siempre expresamos. ¿Cómo sabemos qué ocurrió hace millones de años? ¿Qué información puede guardar una roca o los fósiles? ¿Cómo sabemos que hubo otras extinciones antes de que existieran los seres humanos?
Iniciativas como Sábado de Ciencia también nos recuerdan la importancia de construir puentes entre las universidades, los espacios culturales y la sociedad. Que las familias puedan conversar directamente con investigadores y estudiantes, experimentar con distintas disciplinas y descubrir nuevas áreas del conocimiento es una forma de hacer que la ciencia deje de sentirse lejana y se convierta en parte de nuestra vida cotidiana.