A Mariana le dieron donde más le duele
A Mariana Rodríguez no le quitaron una foto ni una publicación. Le quitaron, al menos temporalmente, el acceso a más de 2 millones de seguidores.
Y para una influencer que convirtió las redes sociales en su principal escaparate, eso sí duele.
Después de cumplir 31 años, la esposa del gobernador de Nuevo León recibió una noticia poco agradable: Facebook suspendió su cuenta.
Mariana denunció que la medida estaría relacionada con reportes por la exposición de sus hijas y señaló a la llamada “vieja política” como responsable de una supuesta campaña para bloquear sus redes.
Pero aquí surge una pregunta incómoda:
¿Todo el que reporta a Mariana forma parte de la oposición?
Tener más de 2 millones de seguidores también significa tener críticos, detractores y, sí, haters. ¿Todos ellos forman parte de una operación política?
Las denuncias masivas pueden provocar restricciones en las plataformas y eso es un problema real. Pero una cosa es señalar una campaña coordinada y otra atribuirla a la “vieja política” sin mostrar pruebas contundentes.
Si existe una operación para tumbar sus cuentas, que se presenten las pruebas.
Y si no, habrá que aceptar algo mucho más sencillo: Mariana también tiene gente que no está de acuerdo con ella.
No todo crítico es opositor. No todo reporte es una conspiración.
Lo cierto es que para alguien que construyó buena parte de su influencia en redes sociales, perder una cuenta con más de 2 millones de seguidores es un golpe durísimo.
Porque hoy el poder también está en el algoritmo.
Y quizá el peor castigo para una influencer no sea perder una publicación…
sino que le apaguen el micrófono justo donde más le gusta hablar.