En México, el maridaje ya no es exclusivo del vino. La cerveza, entendida desde su perfil sensorial, se ha convertido en un acompañante natural de la gastronomía nacional. De acuerdo con Kantar, la comida es el principal momento de consumo de cerveza para los mexicanos (44 %), lo que confirma su lugar central en la mesa.
Con más de 500 platillos tradicionales registrados y el reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la cocina mexicana ofrece un terreno ideal para explorar maridajes. La cerveza, gracias a su carbonatación, amargor y frescura, equilibra grasas, picor y salsas intensas sin opacar sabores.
Tomando como hilo conductor las variantes de Bohemia, estas son algunas propuestas por región:
-
Pacífico: Mariscos y ceviches armonizan con Bohemia Weizen, cuyas notas cítricas y especiadas realzan la acidez y frescura del platillo.
-
Centro: Moles y guisados complejos encuentran afinidad en Bohemia Viena Obscura, con maltas tostadas y notas de caramelo que equilibran especias y picor.
-
Norte: Las carnes asadas contrastan con Bohemia Pilsner, cuyo amargor limpia el paladar y corta la grasa.
-
Cocina casual: Bohemia Cristal acompaña hamburguesas y tacos por su perfil ligero y equilibrado.
-
Invierno: Bohemia Noche Buena, estilo Bock, marida con platillos festivos y postres de chocolate gracias a su cuerpo y dulzor.
Maridar con cerveza es entender el equilibrio entre afinidad y contraste, y usar sus atributos para elevar la experiencia sensorial de la cocina mexicana.




