Deslaves de montañas
Quienes vivimos o frecuentamos Monterrey estamos acostumbrados a observar las montañas como parte del paisaje cotidiano, nuestra Sierra Madre Oriental esta ahí cada mañana, detrás de la ciudad. Pero basta recordar lo ocurrido durante el huracán Alex en 2010 para entender que nuestras montañas están vivas y en constante cambio. Cuando el agua encuentra pendientes, fracturas, sedimentos y cauces, suele movilizar grandes cantidades de bloques de rocas, sedimentos y transformarse en un paisaje caótico rápidamente.
Del otro lado del mundo, en el Himalaya, un fenómeno de dimensiones mucho mayores a los que hemos presenciado en Monterrey acaba de recordarnos la importancia de los estudios geológicos, el monitoreo y la planificación urbana.
La mañana del miércoles 26 de agosto, un probable colapso en el Langtang National Park, en Nepal, cerca de la frontera con China, desencadenó un enorme flujo de detritos e inundación. El agua saturada de sedimentos, recorrió aproximadamente 100 kilómetros por los ríos Trishuli y Bhote Koshi, afectando a la población y la infraestructura y, lamentablemente, provocando la pérdida de valiosas vidas. Este deslizamiento ocurrió hasta llegar al puerto de Gyirong, en China. Además, resulto afectada la carretera fundamental para la conexión entre China y Nepal.
El reporte preliminar del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) indica que el origen se localizó en un acantilado glaciar situado en la cara norte del Lāngtāng Lirung, una montaña de aproximadamente 7,200 metros de altura. Este colapso liberó una gran cantidad de energía que es equivalente a un sismo de 5.2 grados, de acuerdo a lo registrado en las estaciones. Cerca de tres horas después ocurrió un segundo evento, equivalente a una magnitud de 4.2 grados.
Pero ¿cómo puede un colapso de hielo terminar provocando una inundación que recorre casi 100 kilómetros?
Esto se debe principalmente a la interacción del hielo, el agua, las rocas y el relieve. Una proporción del glaciar se desprende y comienza a descender de manera muy rápida. El hielo y los fragmentos de roca incorporan agua y sedimentos durante el recorrido. Al alcanzar los cauces de los ríos, encuentran una vía natural de transporte. Estos factores convergen en un flujo de detritos cargado de rocas, bloques y agua que suele desplazarse a gran velocidad y alcanzar distancias considerables, por su puesto que motivados por la pendiente.
La región en este territorio está dominada por rocas metamórficas de alto grado, como el gneises, cuarcitas y mármoles. Son rocas que forman parte de la compleja historia tectónica del Himalaya, orogenia provocada por las placas de India y Euroasiática.
Según reportes de la USGS y actualizaciones constantes de la CNN, las autoridades vigilan las posibilidades de una nueva inundación provocada por la formación de una represa natural formada por el material del deslizamiento. Además, se han estado utilizando imágenes satelitales para reconstruir debidamente lo ocurrido.
En Monterrey no tenemos glaciares, pero sí tenemos pendientes pronunciadas, fracturas, lluvias intentas, localidades construidas al pie de las montañas y además se han registrado microsismos producto de la reactivación de antiguas fallas y fracturas. Tenemos además numerosos cauces que atraviesan toda la ciudad y registros históricos que demuestran la capacidad del agua para movilizar casi cualquier objeto y modificar el paisaje.
Afortunadamente es un tema que cada vez es más atendido por especialistas y se ha trabajado para realizar mapas de zonas de riesgo. Sin embargo, la gestión del territorio y los protocolos ante fenómenos naturales requieren actualización constante, nuevas tecnologías, monitoreo permanente y sobre todo mayor impulso a la investigación científica.
Ver las montañas más allá del paisaje nos recuerda que son un sistema dinámico, que erosiona, se fractura y responde al clima y al agua. Lo sucedido en el Himalaya nos recuerda que ignorar estos procesos puede tener consecuencias enormes. Es necesario conocer las montañas, monitorearlas y estudiar sus riesgos para aprender a convivir con el territorio.