El torneo de Tigres terminó… hace mucho
Desde el desinterés y la inoperancia de la directiva por reforzar al equipo durante el verano, así como la salida exprés de Guido Pizarro acompañada de nulos movimientos benéficos en la institución, los Tigres echaron a la borda el actual torneo.
Vucetich designado en dos funciones y fallando en ambas; los directivos echándose de cabeza unos a los otros mediante periodicazos; Tigres sin fútbol y sin jugadores de calidad arrastran lo que queda del torneo y, de paso, se llevan a la afición de encuentro.
Ya nada funciona en la institución. Si entra un canterano como Rafael Guerrero o Henrique Simeone no terminan de capitalizarse; los resultados no acompañan el equipo, y la afición está ya tan frustrada que abuchea un show de medio tiempo totalmente innecesario.
Es lamentable ver al equipo con la pelota todo el tiempo pero sin la más mínima idea de qué hacer con ella. Ante León intentaron de todo, pero sin Brunetta parece que hacen poco o nada; de hecho, eso se demostró en el encuentro contra Pumas, ya que fue el único que reaccionó por los de San Nicolás, como toda la temporada.
Pero es un equipo muy limitado en muchos aspectos. Vucetich, por más que intenta desplegar su mejor fútbol, lo que ofrecen sus jugadores deja mucho qué desear; a la hora de voltear a la banca se da cuenta que no puede arreglar “ni un café” ¿Ozziel Herrera? ¿César Araujo? ¿Rafael Guerrero? ¿Ricardo Monreal? Hasta ahora nadie ha demostrado nada.
Tal vez, sólo tal vez porque el hubiera no existe, si Vucetich hubiera tomado el equipo desde el inicio del torneo, no estaría tan alejado de clasificar a liguilla. Pero, ¿Realmente ese es el objetivo? Si este Tigres entra a la fase final, “lo despacha” el primer equipo serio y con ganas de competir, y no me voy tan lejos, Atlas y Querétaro tienen ese objetivo.
Justo ahora el objetivo de Tigres es entrar a liguilla, pero, ¿para qué? Siendo honestos, el equipo tan limitado que mantiene la actual directiva no da para rendir ante los mejores equipos en los escenarios más complejos. Ahora, para cerrar la temporada van contra Cruz Azul, América y Pachuca, ni un equipo fácil para los libros de los de “la U”.
Mientras tanto, los de pantalón largo andan como “gallinas sin cabeza” respecto al futuro del equipo. Se habla de que Carlos Emilio González busca a Fernando Ortiz (un entrenador que llegaría con muchos negativos si en realidad buscan tranquilizar la situación), mientras que Guillermo Barros Schelotto sigue en el radar felino de parte de Carlos Valenzuela.
Y mientras no se ponen de acuerdo, se intensifica el rumor de que el autor intelectual del desm… perdón, quien maneja Sinergia Deportiva, Mauricio Doehner, quiere cambiar de pies a cabeza la institución, sí, otra vez. Esto es totalmente necesario, pero no sé si el ligado a Cemex sea el perfil ideal para llevarlo a cabo.
Lo que es una realidad es que a Doehner y Cemex actualmente les vale tres hectáreas de lo que más les guste y se les ocurra, el equipo de Tigres ¿Por qué?, bueno, se vienen tiempos electorales en 2027, lo que significa inversión en campañas, proyectos de infraestructura y contratos a futuro con hasta 17 estados de la República.
Pero bueno, en eso no nos metemos ni tantito. Lo que sí es que Tigres no aspira a nada y su temporada terminó desde que inició.
La luz al final del túnel
La única buena noticia para los felinos es la renovación de Juan Francisco Brunetta, el jugador más valioso de los Tigres y uno de los más valiosos de toda la Liga Mx. Se quedará en la institución tres años más.
Si bien el equipo no pasa su mejor momento, Brunetta aparece como segundo en la tabla de goleo con 8 tantos y ha participación en 12 de las 15 anotaciones que han realizado los felinos.
Además, al interior de la institución se habla de la renovación del histórico arquero, Nahuel Guzmán, que si bien ya tiene sus añitos y su mejor época ya pasó, “la U” necesitará sí o sí el liderazgo de una de sus leyendas si quiere levantarse de la lona.
Lo ideal, y ojalá se le “prenda el foco” a la directiva, es armar un equipo al rededor de estos dos. Reforzar la columna vertebral del equipo -priorizando la defensa- y hacer que Brunetta juegue y haga jugar.