El pasado 13 de febrero, en el Museo Universitario de Ciencias de la UANL, tuve la oportunidad de impartir la conferencia “Geocientíficas: contribuciones al conocimiento de la Tierra”, que dirigí a estudiantes de entre ocho y doce años de una primaria. Esta actividad formó parte del ciclo de charlas en conmemoración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, organizado por el museo.
Antes de compartir con los visitantes las grandes aportaciones y la vida de las geocientíficas, la primera pregunta que respondimos fue ¿qué estudian las geociencias? Se explicó que son las ciencias naturales encargadas de comprender la estructura, evolución y dinámica del planeta. A partir de ahí, exploramos disciplinas como la geología, la mineralogía, la paleontología, la geofísica y la vulcanología, mostrando que comprender la Tierra puede hacerse desde los fósiles, sismos y por su puesto las rocas.
Para un público infantil, hablar de geociencias exige claridad y honestidad. No implica reducir la complejidad, sino encontrar las palabras adecuadas para hacerla comprensible y cercana. Para esto recurrimos a explicaciones de minerales en objetos cotidianos, lugares geológicos de México y el infalible recurso de minecraft como análogo geológico de nuestro planeta.
Recuerdos
Recordamos a Mary Anning, quien en el siglo XIX descubrió fósiles fundamentales para la paleontología, pese a haber sido excluida de las sociedades científicas por su género. Además, recordamos la vida de Marie Tharp, cuya cartografía del fondo oceánico fue clave para comprender la tectónica de placas y transformar la manera en que entendemos el planeta. Así mismo, recalcamos las aportaciones de geocientíficas mexicanas. Entre las más destacadas se encuentran María Fernanda Campa Uranga, pionera mexicana en ingeniería geológica, y a Xioly Pérez Campos, especialista en sismología y figura clave en el monitoreo sísmico en nuestro país.
Cada científica mencionada durante la charla despertó la curiosidad de las niñas y los niños, quienes comenzaron a formular preguntas sobre las geociencias. Para responderlas, se acercaron a una mesa donde se exhibían distintas rocas, cada una con su propia historia y con fósiles o minerales relacionados con los temas abordados. El reconocimiento fue inmediato: varios identificaron algunos de ellos por su presencia en videojuegos como Minecraft, lo que permitió tender un puente entre su mundo cotidiano y el conocimiento científico.
Cada generación tiene la oportunidad de escribir su propia historia en la ciencia; abrir este tipo de espacios para niñas y niños es una manera de sembrar la semilla que dará forma a las próximas científicas y los próximos científicos.
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