El pasado 13 de marzo marcó el inicio del segundo prototipo del proyecto de Sierragrafía, Habitar la montaña, una propuesta que busca algo tan urgente como necesario, el reconectar a la comunidad con los cerros que rodean el área metropolitana, no solo como paisaje, sino como territorio vivo, cargado de historia, riesgos y significados.
La sesión comenzó con la bienvenida a nuevos integrantes, ya que este no es un proyecto individual, sino una construcción compartida donde convergen miradas, opiniones y motivaciones desde la ciencia, el arte y la experiencia cotidiana del territorio.
En este arranque nos acompañó el ingeniero geólogo Luis Eduardo Arista Cázares, cuya ponencia ofreció una perspectiva clave para comprender la montaña más allá de su apariencia y paisaje.
Su trabajo, centrado en el análisis de movimientos en masa mediante herramientas como la percepción remota, los sistemas de información geográfica y la inteligencia artificial, pone sobre la mesa una realidad ineludible, habitar la montaña implica también reconocer sus riesgos y cómo estar preparados para ellos.
Su intervención abrió un espacio de entendimiento a que los cerros no son únicamente telón de fondo de la ciudad; sino que son sistemas dinámicos que responden a procesos naturales y a la intervención humana. La urbanización acelerada, la modificación del relieve y la falta de planeación han incrementado la vulnerabilidad de muchas zonas de Monterrey, sobre todo en las laderas de la montaña.
El ingeniero destacó que comprender esto no es tarea exclusiva de especialistas, sino un conocimiento que debe socializarse y construirse de manera colectiva.
¿Qué está pasando con nuestros cerros?
Hacia el cierre de la sesión, se abrió un espacio de reflexión colectiva. Las voces de los asistentes coincidieron en una preocupación común ¿qué está pasando con nuestros cerros? Desde la expansión de la mancha urbana hasta la pérdida de identidad territorial, las intervenciones dieron cuenta de una inquietud compartida que pretende ser abordada en este segundo prototipo.
Habitar la montaña no se tratará únicamente de generar mapas, datos o productos visuales, sino de construir una narrativa colectiva del territorio. A través de herramientas como el mapeo comunitario, las salidas a campo y la integración de información geológica, histórica y social, este proyecto busca articular conocimiento técnico con memoria local.
En tiempos donde el territorio parece diluirse entre desarrollos y vialidades, quizá, solo entendiendo sus procesos y escuchando las múltiples voces que lo habitan, podremos imaginar formas más justas y sostenibles de coexistir con él.





