Jesús Elizondo: La prisa por llegar al poder
Jesús Elizondo tiene juventud, preparación y una carrera política que apenas comienza. Pero su decisión de buscar la gubernatura de Nuevo León a los 28 años deja una pregunta sobre la mesa: ¿está construyendo una carrera o tiene demasiada prisa por llegar?
Jesús “Chuy” Elizondo ha demostrado que es un joven preparado, con capacidad para moverse en el terreno político y, sin duda, con un futuro prometedor.
Pero también ha dejado algo muy claro: no parece estar dispuesto a esperar los tiempos políticos.
Con apenas 28 años, Elizondo ya intentó convertirse en candidato a la alcaldía de Guadalupe. La candidatura no llegó. Posteriormente llegó al Congreso y ahora, con licencia, ha decidido ir por una apuesta mucho más grande: la gubernatura de Nuevo León.
Y ahí es donde comienza lo interesante.
Chuy quiere correr antes de caminar
Elizondo se metió de lleno en una carrera donde seis perfiles de Morena buscan posicionarse para competir por la gubernatura.
Su argumento es sencillo: si la edad mínima para ser gobernador ya fue reducida, entonces cumple con el requisito y tiene derecho a levantar la mano.
Legalmente podrá hacerlo.
Políticamente, sin embargo, la historia es mucho más complicada.
Porque una cosa es poder competir y otra muy distinta es que tu partido considere que eres el perfil que necesita para una elección tan importante.
Y ahí parece estar el principal problema de Chuy: la política no solamente se trata de tener derecho a participar; también se trata de tener estructura, acuerdos, respaldo y, sobre todo, paciencia.
Y entonces apareció el PT
Ante el escenario complicado dentro de Morena, Elizondo anunció que buscará defender los colores del Partido del Trabajo.
Sí, el PT.
El partido de Alberto Anaya y de la maestra Lupita Rodríguez, una fuerza política que durante años ha sabido sobrevivir y negociar espacios dentro de las alianzas de izquierda.
Y aquí aparece una pregunta incómoda:
¿El PT encontró en la desesperación política de Chuy una oportunidad para mantenerse vigente, o Chuy encontró en el PT el vehículo que necesita para no bajarse de la carrera?
Porque una candidatura a gobernador no es cualquier candidatura.
Y mucho menos en Nuevo León.
La juventud no es el problema
Hay que decirlo con claridad: tener 28 años no significa estar incapacitado para gobernar.
La juventud puede ser una enorme ventaja.
Puede significar nuevas ideas, energía, cercanía con generaciones más jóvenes y una visión distinta de la política.
El problema no es la edad.
El problema puede ser la prisa.
Porque la política está llena de ejemplos de jóvenes que llegaron demasiado rápido a posiciones de poder y terminaron descubriendo, ya en el cargo, que gobernar es mucho más complicado que ganar una elección.
Nuevo León ya vivió recientemente una historia que debería servir como referencia.
Un político joven, con enorme popularidad, con redes sociales, con discurso fresco y con la promesa de representar una nueva generación llegó a la gubernatura.
Y hoy, mirando hacia atrás, nadie puede decir que el experimento terminó como se esperaba.
¿Chuy quiere ser gobernador o quiere demostrar que puede serlo?
Esa es quizá la pregunta de fondo.
Porque Jesús Elizondo tiene tiempo.
Tiene 28 años.
Si realmente tiene el talento político que muchos le reconocen, no necesita llegar a la gubernatura a cualquier precio ni a la primera oportunidad.
Puede construir.
Puede ganar experiencia.
Puede recorrer Nuevo León.
Puede consolidar una estructura.
Puede esperar.
Y si dentro de unos años vuelve a levantar la mano, probablemente llegará mucho más fuerte.
Pero si decide que ahora o nunca, entonces tendrá que asumir las consecuencias de esa decisión.
Porque la política tiene una regla que muchos jóvenes descubren demasiado tarde:
no siempre gana el que llega primero; muchas veces gana el que sabe esperar.
Y ahora Chuy decidió correr.
La pregunta es si el electorado de Nuevo León estará dispuesto a correr con él.