Cómo si se tratara de un XV años, una boda o un aniversario especial, Samuel García, en su papel de gobernador de Nuevo León organizó su fiesta particular, llamémosle Mundial de Fútbol.
Y como toda festejada estaba preocupado por qué en la recepción se vieran las mejores galas.
Hasta se tomó un mes de vacaciones, porque aunque diga que sigue chambeando no ha aparecido más que en cosas relacionadas con el futbol.
En la parte medular de la festividad se anunció la llegada de los invitados de lujos, esos altos, güeros, como si fueran de Allende, pero en realidad vienen desde Europa.
Presuroso Samuel se levantó de su mesa y fue a encontrarlos a su camino, ¿pero cómo llegar hasta la frontera norte por dónde cruzó el autobús de estos visitantes que visten de anaranjado? ni modo de llegar así como así, vámonos en uno de los dos helicópteros Blachawk que se le compraron a Estados Unidos para mantener blindado el espacio aéreo del estado, al cabo no se va a ocupar ni que nos estuvieran atacando.
Ahorita lo importante es quedar bien y con la visita y regalar cheves en el Fan Fest.
En fin el gobernador que vino a romper toda la investidura de una figura como lo es el dirigente de un estado y vaya que «El Bronco» lo había intentado, está por culminar su fiesta, el «Modo Party» ya se acerca a su fín, ahora sí a ponerse a jalar en las fallas de Agua y Drenaje, en los sectores que aún no tienen luz, en los juicios políticos, en los cientos de problemas que acarrea el estado,.. ¿o no?





