Sandra Pámanes, la abogada del diablo naranja
Sandra Pámanes es una de las diputadas con mayor experiencia de esta Legislatura. Su trayectoria política es tan larga como su colmillo. Es una mujer formada en la vieja escuela, pero forjada en la nueva política.
Sin embargo, su papel como coordinadora de los legisladores de Movimiento Ciudadano la ha colocado en una posición complicada: defender lo indefendible, justificar ocurrencias y dar la cara por decisiones que vienen de las cúpulas naranjas de Nuevo León.
Pámanes parece tener el papel de la “abogada del diablo”.
Y lo hace a su manera. Difícilmente pierde los estribos, rara vez cae en provocaciones y casi siempre tiene una respuesta amable para salir de las preguntas incómodas. Una pregunta picante no suele sorprenderla.
Pero precisamente por su experiencia y su perfil político, Pámanes parece tener madera para algo más.
La pregunta es si la llamada revolución naranja hará justicia a una trayectoria como la suya, particularmente siendo un perfil de corte colosista, o si simplemente está siendo utilizada como una pieza más para defender los intereses de una administración que necesita voces experimentadas que den la cara.
Porque una cosa es ser leal al proyecto y otra muy distinta convertirse en su escudo.
Y hoy, Sandra Pámanes parece estar caminando justamente sobre esa delgada línea.