Tras el Mundial, la cruda realidad
Tras el campeonato de España, La campaña contra Messi, las polémémicas de política internacional protagonizadas por Donald Trump y Gianni Infantino, y con un fútbol internacional mesurado en donde no se han reactivado la mayoría de ligas domésticas del balompié en el mundo, la Liga Mx ya inició.
Inició con ingredientes extras como el Atlante recién “ascendido” con Miguel Herrera al mando y venciendo al gran Cruz Azul del ya histórico (en muchos aspectos) Joel Huiqui. Un nuevo proyecto prometedor para el Monterrey y el desarme de dos equipos competitivos como lo es América y Tigres.
Si bien el América se deshizo de jugadores que nutrían la plantilla y no ha realizado ninguna contratación importante, lograron una transición interesante en la dirección técnica ante la llegada de Guillermo Almada y la salida de Jardine. Sus jugadores aún responden y aunque no van con la etiqueta de “todopoderosos” -como hace algunos torneos-, compiten con lo mínimo.
Pero Tigres…
Algo similar ocurre en Tigres, lamentablemente todo para mal. Tras el Mundial, la cruda realidad llegó para uno de los regios. De igual forma, no tienen entrenador, no han fichado jugadores importantes y pasan por una transición; sin embargo, no están ni cerca de contratar a un director técnico con historial ganador, no ha habido ni un solo fichaje y el equipo lleva tres meses sin conocer la victoria.
Desde el 05 de mayo cuando vencieron al Nashville en el Campeón de Campeones de la Concacaf, fueron eliminados en liguilla por Guadalajara, perdieron la final del torneo internacional con Toluca y no han ganado ni un sólo partido en 90 minutos ni en Liga Mx ni en el gran invento -con sarcasmo- de la Leagues Cup.
Aún con el cambio de directiva, el problema es de fondo, muuuuy de fondo. Pese a aumentar y cambiar patrocinadores, concretar la venta de jugadores como Ángel Correa, la liberación de nóminas gigantescas como las de André Pierre Gignac y el mismo argentino, siguen con un proyecto muy austero.
No han fichado a absolutamente nadie y una muestra de la crisis fue la expulsión de Rodrigo Aguirre, el único “9” natural del club fue suspendido y jugaron sin delantero el encuentro contra San Luis. Esto aunado a derrotas contra “equipitos” como Querétaro, Los potosinos y Tijuana; de local y de visita, los felinos son tres puntos garantizados para el rival.
De hecho, el rumor de una eventual venta de Juan Brunetta por 10 millones de dólares demuestra que los de pantalón largo siguen interesados en lo económico, pero no en el proyecto futbolístico. Vender al mejor jugador del equipo y traer a absolutamente nadie es una decisión inverosímil imposible de ocultar.
Ahora los felinos están contrarreloj para buscar un entrenador que haga una de las tareas más complejas que podría tener un director técnico: Manejar un vestidor que ya es controlado por las estrellas como Nahuel Guzmán y Fernando Gorriarán, quienes la única autoridad “a la par” que veían era Guido Pizarro; de hecho, si el entrenador que llegue a “La U” viene sin autoridad, le ocurrirá exactamente lo mismo que a Veljko Paunovic.
Ojalá, por el bien del fútbol regiomontano, el equipo auriazul recupere el camino lo más pronto posible.
El otro lado de la ciudad
Por otro lado, donde también es notorio un nivel de juego irregular, es en los Rayados del Monterrey. Una delantera muy bien armonizada, pero una defensa a la que le hacen falta variantes.
Sin embargo, los aficionados de “La Pandilla” pueden estar tranquilos de que, al menos por este torneo, existe un proyecto deportivo con un gran entrenador como lo es Matías Almeyda. La nueva directiva se dejó de experimentos y contrató a un entrenador ganador y con experiencia en el certamen mexicano.
Si bien en ocasiones los resultados no acompañan al equipo, es visible que existe un proyecto y el mismo Almeyda dijo que podría materializarse a la perfección hasta “en dos años”. Por supuesto, con el nivel del torneo, los Rayados pasarán de no calificar a Liguilla a estar en las fases clave del certamen.
Es difícil pedirle paciencia a una plaza como la regiomontana, pero sí puedo decir que el equipo comandado por el argentino “está en buenas manos”.