El pasado sábado 21 de febrero, el Papalote Museo del Niño Monterrey se transformó en una expedición científica hacia las profundidades de la Tierra. La actividad “La Tierra por dentro: viaje al centro del planeta”, impartida por una servidora, Yadira Antonio, reunió a niñas, niños y familias, regias y de otras partes de México, en una experiencia donde la ciencia se convirtió en algo divertido y una amenidad extra para todos los visitantes.
Durante tres horas de stand, exposición y actividades, el público exploró una pregunta que puede parecer simple, pero en realidad es poderosa: ¿qué hay debajo de nuestros pies?
A través una explicación dinámica, imágenes y una actividad interactiva, se recorrieron las capas de la Tierra (corteza, manto y núcleo) no como conceptos aislados o de libro, sino como partes para entender el gran sistema vivo donde interactúan geósfera, atmósfera, hidrósfera y biósfera.
Uno de los momentos más importantes fue descubrir cómo conocemos el interior del planeta sin haberlo visto directamente y sin los viajes ficticios que Hollywood nos presentó. Justamente se explicó cómo las ondas sísmicas son la evidencia geofísica y los meteoritos, como el famoso meteorito de Hoba, compuesto principalmente de hierro y níquel, se convirtieron en la evidencia de la composición del manto de la Tierra, al ser considerados análogos de la Tierra primitiva.
La sesión formó parte del programa ConCiencia Papalote, cuya propuesta integra ciencia, arte y juego como herramientas para acercar el conocimiento a nuevas generaciones. Esa tarde de sábado más que transmitir información o una explicación técnica de geología, el objetivo fue sembrar preguntas: ¿por qué existen los volcanes?, ¿cómo se genera el campo magnético?, ¿qué es lo más profundo que los humanos han llegado de la Tierra?
Para finalizar esta exposición se invitó a las infancias y a sus familias a recrear un modelo de la Tierra con plastilina. Este modelo se formó capa a capa para representar las capas de la Tierra, al finalizar cada visitante se llevó su propio globo terráqueo a casa y se llevó palabras nuevas para conversar en su día a día.
En un país donde fortalecer la cultura científica es una tarea urgente, espacios como este reafirman la relevancia de la divulgación; En esta ocasión, al invitar a niñas y niños a participar, preguntar y vincular los procesos internos del planeta con fenómenos cotidianos como los sismos, se confirmó que el interés por la ciencia existe; lo que necesita son oportunidades como esta, donde el conocimiento se acerca de manera lúdica, accesible y orgánica.
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