Es evidente que a Tigres le hace falta un par de refuerzos. Sufren de muchos errores defensivos, cuentan con jugadores como Osvaldo Rodríguez que no tenía ni un juego de titular en dos años, y la deficiencia ofensiva es notoria en dos partidos sin goles contra equipos importantes.
Es muy cuestionable el trabajo de la directiva, tomando en cuenta que sostienen una plaza de extranjero libre desde hace casi un año, que dejaron ir a seis jugadores del plantel y no se ha integrado absolutamente nadie de peso luego de más de un mes de “vacaciones”.
Los felinos, según reportes, están en busca sí o sí de un mediocampista defensivo extranjero; dos opciones ya habrían rechazado al club y ahora están contrarreloj para poder cerrar a alguien antes del 9 de febrero.
Y ojo, entiendo el asunto que ha reiterado Guido Pizarro sobre “no hay que traer jugadores sólo por traer”, sin embargo, esta directiva desde que llegó no ha tenido ninguna clase de planeación ni en el recambio generacional, ni en los entrenadores, ni mucho menos en un porvenir benéfico para los felinos.
Sin refuerzos importantes ni planeación, entrenadores como Robert Dante Siboldi han hecho “malabares” con lo que tienen. El caso de Pizarro es similar, en una crisis en la que salió Veljko Paunovic, va por su tercer torneo sin grandes incorporaciones; sólo Ángel Correa funcionó, pero se descuidaron muchas otras áreas del plantel.
Otro factor no menos importante es el desempeño de Guido como timonel auriazul. Considero que ha hecho un gran trabajo, incluso con una final en su historial, sin embargo, aún siento que “brinda muchas oportunidades” a jugadores que ya dieron lo que tenían que dar.
El caso de Nicolás Ibáñez se tiene que seguir de cerca. Durante varios torneos complicándose con su cuota goleadora y fallar en momentos clave, Pizarro aseguró que seguirá confiando en él. Tres partidos después, no ha marcado ni un sólo gol y parece que el histórico André-Pierre Gignac aporta mucho más cuando ingresa por él en la cancha.
Y entiendo que es un asunto anímico y mental, que en el fútbol moderno es un tópico clave, pero un equipo como Tigres no está para esperar que un jugador “despierte” o, peor, aguantar caprichos de adolescente como Juan Brunetta borrando todo lo relacionado con “la U” en redes sociales.
El equipo respira un aire de derrotismo —notorio en el partido de Pumas— donde el torneo pasado jugadores como Ángel Correa inspiraban a sus compañeros; ahora parece que futbolistas como Ibáñez, Brunetta, Purata o Antuna contagian su negatividad al resto.
Por ello, creo que Tigres está urgido de refuerzos que le den una bocanada de aire fresco a la plantilla, mientras que Pizarro debe optar por menos libertades para mejorar el ánimo de grupo.
Mientras tanto, abundan las dudas respecto a lo que puede, o no, lograr Tigres este torneo.





