Gerardo de la Maza ofreció disculpas al mesero al que trató de ahorcar en una taquería de San Pedro.
Vaya usted a saber si sean sinceras o no, pero el verse obligado a dar la cara por la presión social y mediática no le quedó de otra.
Pero analicemos qué pasó aquel trágico momento en una taquería de San Pedro Garza García.
La hija del alcalde fue a buscarlo fuera de la taquería para quejarse porque no recibió el trato que debe recibir la hija de un alcalde… Cómo si el mesero fuera a saber quién es, pero sobre todo como si mereciera un trato especial.
De la Maza entró fúrico al negocio de comida y tras escuchar la versión del trabajador del lugar trató de ahorcarlo (es lo que se observa en el video).
Eso por sí solo ya es un delito importante, porque es un alcalde, una persona con poder que no debería de perder los estribos tan fácilmente.
Para acabarla, entran sus escoltas, que, si bien no intervinieron, si amagaron con desenfundar sus armas.
Esto también se desmenuza aparte, porque su principal función es preventiva y si hay inminente necesidad es de reacción.
Hoy la disculpa se ve a destiempo, pero el señalamiento hacia el munícipe será por mucho tiempo.
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