Morena tiene siete aspirantes para convertirse en el llamado «Defensor de la 4T» en Nuevo León, una figura que, en los hechos, será quien busque la gubernatura en 2027. Sin embargo, la competencia parece mucho más reducida de lo que indican los números.
Antes de que iniciara el proceso interno, la dirigente nacional, Ariadna Montiel Reyes, lanzó un mensaje claro: evitar el divisionismo y la guerra sucia. No fue una recomendación casual. En Morena saben que, en Nuevo León, el mayor adversario muchas veces no está en otros partidos, sino dentro de sus propias filas.
En el papel hay siete contendientes, pero la verdadera pregunta es otra: ¿cuántos tienen posibilidades reales de ganar la encuesta?
Los perfiles que hoy aparecen con mayor fuerza son Waldo Fernández González y Andrés Mijes Llovera. Detrás de ellos figura Felipe de Jesús Cantú Rodríguez, aunque con menor margen.
También se menciona a Tatiana Clouthier Carrillo, impulsada por su cercanía con Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo. Sin embargo, esa cercanía no fue suficiente en procesos anteriores y, hasta ahora, tampoco parece traducirse en un respaldo ciudadano que la coloque entre las favoritas.
Los otros perfiles llegan con un panorama todavía más complicado. Judith Díaz Delgado no ha logrado proyectar una campaña que genere entusiasmo, mientras que Jesús Elizondo aparece más como un actor del proceso interno que como un aspirante con posibilidades reales.
Al final, la encuesta definirá a un ganador, pero el verdadero reto comenzará al día siguiente. Morena puede tener los votos suficientes para competir por la gubernatura; lo que históricamente le ha costado es mantener unidos a quienes no resultan favorecidos.
Porque en política no siempre gana quien reúne más simpatizantes. A veces pierde quien no logra evitar que los suyos terminen dividiendo el proyecto antes de que empiece la campaña.





