Hoy ocurrió una de las imágenes políticas más importantes de las últimas semanas en Nuevo León. Alcaldes metropolitanos y varios presidentes municipales del estado, encabezados por Adrián de la Garza, acudieron al Palacio de Gobierno para exigir el pago de recursos que, aseguran, el Estado les debe.
La cifra no es menor: más de mil 500 millones de pesos.
Los ediles entregaron un escrito formal en el que reclaman la liberación de esos recursos y advirtieron que este es apenas el primer paso de una ruta legal si no obtienen respuesta.
Pero desde el Gobierno del Estado la respuesta fue contundente.
El encargado del despacho de la Tesorería, Ulises Carlín, aseguró que «no le debemos nada a nadie«, argumentando que, conforme a lo publicado en el Periódico Oficial del Estado, no existen adeudos y que las participaciones federales han sido entregadas en tiempo y forma.
Así que hoy hay dos versiones completamente opuestas.
Por un lado, los alcaldes sostienen que hay recursos retenidos que afectan la operación de sus municipios.
Por el otro, el Estado afirma que simplemente no existe ninguna deuda.
Lo que sí quedó claro es que la confrontación política ya escaló a un nuevo nivel.
Y el dato político más relevante quizá no sea el dinero, sino la fotografía: prácticamente todos los alcaldes, excepto los emanados de Movimiento Ciudadano, cerraron filas para enfrentar al gobernador.





