La selección de México cerró su preparación en el 2025 con dos encuentros donde, de nueva cuenta, dejaron mucho a deber. Lo normal con el combinado mexicano; acostumbran a la escasez de fútbol y goles, pero ahora sorprendieron con su falta de carácter.
El juego en Torreón contra Uruguay fue un espectáculo… pero en la tribuna. Los abucheos de los mexicanos contra los mexicanos no cesaron, los gritos hacia el arquero tampoco, y si bien no es lo ideal, es el resultado de una crisis insostenible de hace unos cuantos lustros.
Dicha crisis se capitalizó en un 0-0 contra los suplentes de Uruguay, a la par de unas —así las considero— nefastas declaraciones de los jugadores que iniciaron en el túnel hacia los vestidores de parte de “el capitán” Edson Álvarez: “Qué lindo es estar en casa, eh”, dijo el contención con sarcasmo.
La gota que derramó el vaso fue la rueda de prensa que entregó Jiménez, donde declaró: “Lo que deja tristeza es jugar de local y que te abucheen, que griten ‘Fuera Vasco’; que griten ‘Puto’ al portero. Pero bueno, así es esto, tal vez por eso nos llevan siempre a Estados Unidos”.
Me molesta. No la reacción del público que está harto, sino la de los jugadores que parece que viven en una burbuja donde se merecen un trato de élite a cambio de un juego limitado y donde lo peor de lo peor es, sí, visitar su propio país.
“Tal vez por eso nos llevan a Estados Unidos”. Esta frase resuena desde que salió de la boca de Jiménez. Me da coraje que hace más de una década se fueron a Estados Unidos en busca de dólares y ahora vuelven mendigando patriotismo cuando el Mundial está a la vuelta de la esquina.
Lo más rescatable sobre el caso fue la reacción de Javier Aguirre. Una persona que tampoco ha aportado demasiado a nuestro fútbol, pero que siempre es coherente en sus declaraciones, en su estilo de juego y logros.
“El que no sepa estar sentado aquí y que no acepte la crítica, que no esté preparado para ser sometido a juicio público, no sirve para esto, yo así lo veo. Necesitamos equilibrio emocional y estamos en ello. Debemos ser ejemplares para nuestra afición”, apuntó.
Y esto no paró aquí. La escena que se vivió en Torreón envalentonó a nuestros patriotas en Estados Unidos para replicar los abucheos en un partido que se perdió 2-1 para ligar seis encuentros sin ganar en seis meses.
Sí, estos aficionados que desde hace muchos años gastan varios dólares en boletos con harto sentimiento de patriotismo y nostalgia para escapar de una realidad eternamente cruda en el país vecino.
Se aproxima un Mundial. Un mundial en el que la selección llega sin forma ni fondo, sin estilo de juego, sin jugadores clave y —en lo personal— sin ninguna clase de aspiración.
Auguro una justa mundialista sin pena ni gloria, como muchas otras, pero ahora incluso con mucha menos pasión por “ponernos la verde”.





