¿A qué llamamos hogar? La Real Academia Española lo define como una casa o domicilio, y también como el grupo de personas que viven juntas. Pero para mí el hogar va mucho más allá de las paredes. He encontrado hogar en la ayuda de mis amigos, en el suave cabello de mi hijo, en los abrazos que me sostienen, en la confianza de quienes me rodean y en acariciar la mollera de uno que otro gatillo.
El hogar se ha vuelto aquello que protege, que abriga y permanece sin importar en cuál punto del mapa nos ubiquemos.
Y, sin embargo, hay algo que compartimos todos, el hogar más grande que habitamos incluso sin pensarlo a menudo, este planeta. La Tierra también cumple con esas cinco estrellas de mi ranking personal. Nos sostiene, nos protege, nos brinda Georrecursos, nos construye y hace posible nuestra existencia. Pero, a diferencia de otros hogares, este no siempre es cuidado de la misma manera o con el mismo cariño que lo hacemos con nuestros allegados.
La Tierra, apenas un punto en el espacio es, hasta ahora, el único hogar físico que tenemos y aunque durante siglos los humanos se han preguntado por su origen, hoy las preguntas van más encaminadas a ¿cómo hacerle para que nos dure más? Y ¿cómo hacer para no acabárnosla?
El Día Mundial de la Madre Tierra, cada 22 de abril, nos invita a reflexionar y actuar sobre estas cuestiones, no es solo una fecha simbólica. Fue establecido en 2009 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, reconociendo que nuestra relación con el planeta es un desafío global; cambiamos de tener una relación a “es complicado”.
Nuestro planeta
Nuestro planeta es rocoso y dinámico, con montañas de rascacielos, valles que se transforman y superficies en cambio constante. Pero sobre todo es un planeta con agua, donde el 70% de su superficie está cubierta por océanos. Una delgada capa azul que junto con la atmósfera hace posible la vida de los perritos, la tuya, la de tu hogar y la del mío.
¿Has pensado en cómo mantenemos sanos y salvos nuestros hogares? Cuidamos a quienes amamos, procuramos nuestras relaciones, agradecemos lo que tenemos. Pero de dicho al hecho suele haber un gran trecho.
Hoy se habla de sostenibilidad como una meta necesaria, esa capacidad de satisfacer nuestras necesidades presentes sin comprometer las de generaciones futuras, como lo plantea la UNICEF. Pero más allá del concepto, implica sostener un equilibrio entre lo ambiental, lo social y lo económico en un mundo que cada vez es más cambiante y con modos de vida acelerados.
Quizá hemos reducido nuestra relación con la Tierra a recursos, a paisajes que fotografiamos y a la lógica de la inmediatez. Pero habitar y cuidar un hogar implica algo distinto, como reconocer límites, asumir consecuencias y comprender, de manera integral, el sistema que lo sostiene.
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