El declive de los equipos regios vive su momento más álgido durante los últimos días. Principalmente del que registró su peor temporada desde hace muchos años y no clasificó a la Liguilla del fútbol mexicano: Los Rayados de Monterrey.
La crisis también concluyó con la racha del albiazul de hasta 17 torneos consecutivos calificando a la fase eliminatoria del fútbol mexicano, y la salida de actores clave como el de José Antonio “Tato” Noriega desde la directiva, hasta de Sergio Canales, quien era de los más lúcidos en la cancha.
“El hoyo” en que se metió el Monterrey se veía venir. La relación entre Noriega y los jugadores se desgastó en los últimos meses. Tampoco se empleó un proyecto serio al mantener a Dominic Torrent para el presente semestre y mucho menos planeación hubo cuando Nicolás Sánchez desembarcó en la dirección técnica.
Lo más preocupante, a mi parecer, fue la actitud de los jugadores en todo momento. Desde el arranque del certamen nunca existió la intención de competir en el torneo mexicano. Tampoco se logró una buena relación entre ellos y ningún otro actor del plantel, ni con algún entrenador y menos con la directiva.
Pese a que jugadores como Oliver Torres, Sergio Canales, Lucas Ocampos, en temporadas pasadas con Rayados apuntaban a ser ídolos, fueron ellos quienes terminaron por materializar el debacle de “La Pandilla”. Su ausencia por presuntas lesiones que no se creyeron ellos mismos, su manera de jugar y sus conflictos personales fueron sólo algunos puntos del derrumbe.
Ahora el Monterrey se encuentra renovando a sus estrellas, a su director deportivo y, aunque no lo han hecho público, también a su entrenador. Nico Sánchez “no dio el kilo” ni con el extinto Raya2 ni ahora con el primer equipo.
Se viene una importante reestructura urgente que, por el bien del fútbol regiomontano, esperemos se realice de la mejor manera para que el Monterrey vuelva a competir en instancias clave del fútbol regiomontano.
La ambivalencia en Tigres
El fin de semana felino fue todo un festín. Ganaron, golearon y gustaron al Mazatlán, esperan las semifinales de la Concacaf, su acérrimo rival está en crisis y ellos pudieron instalarse en la Liguilla.
Sin embargo, cabe decir que se metieron gracias a los enfrentamientos directos que tuvieron sus rivales cercanos y al mal momento que tuvieron los mismos. América, León, Atlas disputaban el mismo boleto y el sacrificado fueron los esmeraldas.
Apenas lograron el séptimo puesto tras dejar puntos contra equipos que, en papel, no debieron representar esfuerzo. Debe decirse que hilaron derrotas inexplicables contra Juárez, Puebla, Tijuana y empates sosos contra Necaxa y Querétaro. Eso sí, vencieron a Chivas, América, Rayados, entre otros importantes.
Independientemente del buen momento que significó el último fin de semana, Tigres tendrá un arranque de mayo crucial, donde definirá su permanencia en las eliminatorias de la Concacaf y de la Liguilla. Si de primera tengo que elegir si le alcanza o no a este Tigres, diría que no.
Pero todo, a diferencia de los Rayados, dependerá de los jugadores. Los resultados mostrados anteriormente no son casualidad, estrellas como Ángel Correa, Juan Brunetta, Nahuel Guzmán, son jugadores de partidos importantes y empujan al equipo a ser un “equipo de momentos”.
Efectivamente no se puede confiar en estos Tigres, porque si salen sin ánimos ni motivación podrían darnos un partido horrendo como contra Puebla, pero si se toman en serio la Liguilla, sin problema aspiran al título.
Eso sí, siento que la institución no está en crisis, pero podrían pasar de aspirar a todos los títulos posibles a irse temprano de todas las competiciones en juego.
Inician las semanas de fuego para la U.


