Esta semana quiero hablar del VAR, una tecnología que ha llevado la ingeniería al corazón del juego. El fútbol siempre ha vivido en el borde de lo incierto. Un gol dudoso, una falta discutible, un fuera de lugar por centímetros. Durante décadas, esas decisiones dependían únicamente del ojo humano, con toda su intuición, y sus límites. Hoy, esa frontera ha cambiado.
El Video Assistant Referee no es solo repetir una jugada en cámara lenta. Es un sistema diseñado para responder una pregunta compleja en tiempo real: ¿qué ocurrió exactamente en el campo? Para lograrlo, se combinan múltiples cámaras de alta velocidad, sincronizadas entre sí, que capturan cada ángulo del juego con precisión milimétrica.
Detrás de esas imágenes hay algoritmos, calibraciones y modelos geométricos. Las líneas que vemos en pantalla no son simples gráficos: son el resultado de cálculos que reconstruyen posiciones en el espacio, corrigen perspectivas y alinean puntos de referencia. En esencia, el VAR convierte el juego en un problema de medición.
Pero la ingeniería no termina en la captura de datos. También está en la toma de decisiones. El sistema debe ser lo suficientemente rápido para no interrumpir el ritmo del partido, pero lo suficientemente preciso para reducir el error. Es un equilibrio delicado entre velocidad y certeza, muy similar al que enfrentan muchos sistemas críticos en la vida real.
Y aun así, el VAR no elimina la discusión. Porque aunque la tecnología puede acercarnos a lo que ocurrió, la interpretación sigue siendo humana. ¿Hubo intención? ¿Fue suficiente contacto? La ingeniería puede medir el “qué”, pero el “cómo” y el “por qué” siguen siendo parte del juego.
Hacer visible lo que era invisible
Lo interesante es que esta tecnología refleja algo más amplio: la forma en que los sistemas modernos buscan hacer visible lo que antes era invisible. Lo hemos visto en sensores, en inteligencia artificial, en monitoreo en tiempo real. El VAR es simplemente esa misma lógica aplicada al deporte más popular del mundo.
Y en un momento como el actual, donde México, y ciudades como Monterrey, se preparan para ser sede de una Copa del Mundo, esta evolución tecnológica también se vuelve una fuente de inspiración. No solo por el espectáculo, sino por lo que representa: la capacidad de integrar infraestructura, datos y decisión en escenarios de alta exigencia.
Quizá por eso el VAR genera tanta conversación. No es solo una herramienta arbitral. Es el reflejo de una transición: de confiar únicamente en la percepción, a complementar esa percepción con sistemas diseñados para observar mejor.
La próxima vez que veas una jugada revisada, recuerda que detrás de esa pausa hay cámaras, cálculos y decisiones en tiempo real intentando acercarse a algo que en el fútbol siempre ha sido esquivo: la certeza.
Porque al final, incluso en un juego, la ingeniería también busca lo mismo de siempre: entender mejor, para decidir mejor.
Y recordar que: “La medición es el primer paso que conduce al control y eventualmente a la mejora”.— H. James Harrington
El Ingeniero Regio
Dr. José Rubén Morones Ramírez
- Profesor e Investigador
- Centro de Investigación en Biotecnología y Nanotecnología (CIByN)
- Facultad de Ciencias Químicas
- Universidad Autónoma de Nuevo León.
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