Mi pronóstico para la selección es que calificarían al quinto partido gracias al nuevo formato y quedarían en octavos de final. Hoy más que nunca deseo estar equivocado, y esto gracias a que la Selección de México logró lo que debió realizar hace muchísimos años, que es jugar bien al fútbol y conectar con su afición.
Desde la victoria en contra de Alemania hace casi ocho años, la afición mexicana no estaba tan ilusionada y, debe decirse, la Selección no mostraba un gran estilo de juego desde hace muchos años en torneos de menor envergadura.
Ahora, el plantel de Javier «El Vasco» Aguirre fue de menos a más en este Mundial. Tras un encuentro en contra de Sudáfrica lleno de errores, un partido ante Corea del Sur que el Tri terminó ganando por asuntos circunstanciales en ambas porterías -incluso fueron abucheados-, por fin pudo capitalizar un buen fútbol hasta el segundo tiempo contra Chequia.
Sin embargo, el ápice del orden táctico y buen manejo del balón del combinado tricolor fue en contra de Ecuador, justo cuando la ilusión invadió a todos y cada uno de los mexicanos que festejaron al unísono cada gol, falta y, por supuesto, la victoria.
Y cómo no estar emocionados en la antesala de la fase más importante del mayor torneo del balompié internacional, en el Estadio Azteca (aunque ya no lo quieran nombrar así), con una afición que demostró ser factor en su país, y con un rival en frente del tamaño de Inglaterra.
Justo ahora, luego de lo que demostraron en el primer tiempo en contra de Ecuador, la Selección Mexicana se declara lista para hacerle frente a una selección tan prominente en las Copas del Mundo como es la inglesa. Claro, aliados de la altura de la Ciudad de México y el clima adverso que también presenta la ciudad.
Inglaterra llega con un mejor equipo hombre por hombre. Sin un fútbol dominante ni un estilo marcado, pero con jugadores como Harry Kane, Bukayo Saka o Jude Bellingham que pueden modificar todo un encuentro a través de una genialidad individualidad.
Si no, pregúntenle a República del Congo, quienes aguantaron el resultado por la mínima hasta la recta final del partido, pero bastaron 10 minutos para que Harry Kane diera vuelta al marcador con un doblete.
De hecho, Inglaterra entiende que México presionará alto y dará su mejor fútbol antes de la primera pausa de hidratación. «El Vasco» Aguirre por supuesto buscará presionar a los europeos e irse con la ventaja al descanso.
Lo que México debe hacer distinto, es trabajar lo mental. Evitar un «no era penal» como en 2014, tratar de no perder la concentración como contra Argentina en 2006, y estar listo para los penales, no como contra Bulgaria en el 94′.
¿Y si sí?... Otro Mundial, ahora en casa, otra grieta de oportunidades, otra ventana para los mexicanos para soñar en grande.


